¡Queridos hijos! Mi amor busca vuestro completo e incondicional amor, el que no ha de dejarles como son; el que en cambio los cambiará y enseñará a confiar en mi Hijo. Hijos míos, con mi amor los estoy salvando y haciendo verdaderos testigos de la bondad de mi Hijo. Por ello, hijos míos, no teman en dar testimonio de amor en el nombre de mi Hijo. Gracias.
Mientras la Santísima Virgen nos dejaba, vio Mirjana una cruz y, en medio de la cruz, un corazón rodeado de espinas. De acuerdo al testimonio de Mirjana “No estaba triste Nuestra Señora”.
Fuente: www.mensajerosdelareinadelapaz.org